Huele a nuevo

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Quiero iniciar con una pregunta bastante curiosa: ¿Les gusta el olor a nuevo?, ese olor de la ropa recién salida de la tienda, el olor de un libro recién comprado o de cualquier artículo recién desempacado… Bueno, en lo personal, yo ¡lo amo!, es tan sencillo como que todo lo nuevo trae consigo momentos que no has vivido jamás, personas que nunca pensaste conocer, lugares con linda vista para capturar, lo nuevo te hace cuestionarte, dudar, sacudirte, cambiar y pensar diferente…

Bien, en esta ocasión quiero contarles una historia personal a través de la cual entendí lo que es realmente vivir por fe, la perfecta voluntad de Dios…

Era el mes de Julio del año 2017, terminé mi carrera universitaria, y ya con 23 años decidí salir de casa, mi casa, mi ciudad, de los brazos sobre protectores de mamá, de mi cómodo espacio, de esa burbuja que habían diseñado para mí desde que nací, decidí darle un pinchazo y salir disparada en busca de mis verdaderos sueños, mis verdaderas metas, ¡sí! Ya sé que para muchos la beca, el grado y los primeros puestos son metas importantes… Pero, mi meta real nunca ha sido tener títulos o  cartones colgados en una pared, trabajar hasta cansarme de ello y terminar haciendo todo por un pago, estar en lugares de prestigio, tener buenos “contactos”, millones de seguidores o un estatus social, ¡no!, deseaba profundamente salir en búsqueda de personas reales, imperfectas pero reales, anhelaba nuevos comienzos, nuevos conocimientos, crecer como persona y en espíritu, anhelaba tener nuevas y profundas conversaciones, nuevas aventuras, llenar de colores y de historias interesantes todas esas páginas en blanco que no quería seguir viendo así, en blanco, inertes, quietas, intocables, necesitaba nuevos retos, hacer nuevos y reales esfuerzos, sacrificios, comprometerme de manera profunda con algo, con alguien, con todo y con todos, ser responsable con la tierra, con mi propia vida y hacer de ella cada día una vida digna de recordar, que al momento que alguien me conociera se marcara un antes y un después en la vida de esa persona, eso quería. Por eso decidí salir, volar (literalmente) y así fue como llegué a Bogotá y pude sentir ese indescriptible pero delicioso aroma a nuevo que tanto amo.
Y bueno, aunque toda esa motivación era cierta y lo sentía así, tengo que confesarles que en el fondo también me motivó el miedo, ¡si! el miedo a estancarme, a conformarme, a no crecer, a seguir dependiendo y que los años o las responsabilidades me tomaran por sorpresa y no estar preparada para ello, ese miedo me motivó. Porque si, el miedo sólo es bueno cuando somos conscientes que si no hacemos “x” cosa todo estará peor, ese miedo nos lleva a actuar, a hacer algo, pero, el miedo que te paraliza o te impide crecer y avanzar no es bueno, ¡Huye de él!.

En este punto de mi vida he comprendido que no se trata de dejar atrás tu casa, tu ciudad, tu confort o tu país para “por fin” ser libre y cumplir tus sueños, se trata más bien de dejar atrás el miedo, tener la certeza que quien guía tu vida tiene planes de bien y aun estando en casa, sentir que tienes la libertad de cumplir cualquier sueño…

Leyendo un gran libro me encontré con esta pregunta: ¿Qué harías si no tuvieses miedo?, no tienes que responderla inmediatamente la lees, porque lo harías emocionalmente, medítala y respóndela para tí, a conciencia y con responsabilidad, pero sobretodo con la determinación de tomar decisiones guiado(a) por Dios con la valentía, que si no te caracteriza, empezarás a desarrollar.

La vida, las relaciones y el mundo en sí están en constante cambio, las cosas ya no permanecen iguales por mucho tiempo, los sentimientos hoy día son menos “eternos” y las personas mucho menos constantes, decididas y determinadas, todo esto nos lleva a vivir una vida fluctuante, sin un norte o sueños claros, es decir, sabemos lo que queremos y debemos hacer, pero aun así seguimos renuentes en hacer lo que todos creen que es la manera correcta de vivir o la ecuación perfecta para ser felices, y en ese afán por encajar, cumplir y seguir el molde, nos perdemos de vivir la perfecta voluntad de Dios, la cual estoy segura que varía considerablemente de una persona a otra…

Quiero dejarles estos tremendos versículos que en el momento indicado nos llenan de valentía y fe: Isaías 41:10, Salmos 32:8 y Josué 1:9.

Con amor, Lu.

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¿Somos desiguales?

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Llevo rato queriendo escribir sobre el tan famoso Yugo desigual, que no es solamente, y cito, “La Unión de un creyente con un no creyente”, eso es tan solo la definición básica, veámoslo como algo mucho más práctico y además fácil de detectar. “Como la incapacidad de desempeñar eficientemente alguna tarea común”, es decir, es más sobre si esa relación, unión, yugo o matrimonio es funcional o no, es más sobre la capacidad que ambos tienen de dar la misma respuesta a las siguientes preguntas: ¿están de acuerdo en cómo manejarán las finanzas? ¿están de acuerdo en cómo criarán a sus hijos? ¿están de acuerdo en cómo manejarán las prácticas de Fe dentro del hogar? ¿sus personalidades se complementan? ¿Los dos tienen un llamado (en algún área o ministerio dentro o fuera de la iglesia) en el cual trabajarán juntos?, si ella o él quisiera ir de rumba los fines de semana, ¿estarían de acuerdo e irían juntos?, si ella o él quiere emborracharse o “tomarse unos tragos” de vez en cuando ¿lo podrían hacer juntos sin discusiones o enojos posteriores?, si son de diferentes congregaciones, ¿estarían de acuerdo con asistir y servir en la misma iglesia?, ¿sus familias están de acuerdo con la relación y futuro matrimonio? ¿sus pastores también lo están? ¿se sienten indudablemente orgullosos el uno del otro? ¿entre ustedes pueden hablar de cualquier tema? ¿consideran que pueden confiar el uno en el otro?… Otra forma de saber si esa persona es “la indicada” es, si está dispuesta a servir a Dios al mismo nivel, y con el mismo compromiso que el que hay en tu corazón… Estas son solo algunas de las preguntas o puntos claves que debemos considerar para saber si estamos o no, en “yugo desigual”.
Y bueno, como un amigo me dijo hace poco, “que cueste entenderse o comunicarse, eso pasa hasta en los mejores matrimonios ” y ¡SI! estoy totalmente de acuerdo, no me he casado pero lo he presenciado, y aunque en todo lo anterior llegasen a estar de acuerdo, eso seguro sucederá, habrán momentos críticos, desacuerdos y demás, porque, aunque quieren lo mismo y tienen la misma meta son personas con personalidades y pensamientos diferentes, pero de eso se trata ¿No? de ser complemento y aportar cada uno su pizca.
El complemento de un introvertido es una extrovertida que lo haga salir de su zona de confort a aventurar y compartir con amigos un par de días, y ahí estará él después de esos dos días recordándole lo deli que es estar en casa solos. Una indecisa se complementa con un decidido que le de el impulse o le diga: ¡Hazlo!, y ahí estará ella en la próxima decisión aconsejándole a él que lo piense dos veces o mire otras opciones. Un chico callado se complementa con una “parlanchina” que lo haga reír mientras habla hasta por los codos en una reunión familiar, y ahí estará luego él enseñándole el valor de algunos momentos en silencio y haciendo que no sean para nada incómodos.
Así como algunos platos dulces se mejoran con una pizca de sal, así las vidas de las personas se complementan y se mejoran cuando se unen con otras de distinta personalidad, teniendo claro que al unirse serán un equipo imperfecto trabajando para cumplir el perfecto propósito de Dios en sus vidas. Alguna vez escribí esto: “El verdadero amor está en las perfectas diferencias que hacen que dos personas distintas trabajen juntas para llegar a la misma meta” y así tal cual es, en la vida encontramos personas que aunque no son iguales a nosotros nos cautivan, y si esa persona ama a Dios y ama servirlo tanto o más que tu, esas diferencias terminan encajando perfectamente. Ahora,  si estas diferencias, por lo contrario te llevan a alejarte de Dios es mejor alejarte de esa persona sin dejar de hablar con Dios de ella.
La relación entre iguales es aburrida, el reto está en aprender y valorar lo que él o ella ame, de la misma manera esa persona aprenderá y valorará lo que tu amas, el reto está en hacer equipo, unir fuerzas y trabajar juntos para alcanzar una misma meta y apoyarse para alcanzar sus metas individuales, aportando siempre la mejor versión de sí mismos.
Con amor, Lu.

Nací para ser real

Be realAl pasar los años, tanto hombres como mujeres sufrimos y atravesamos una serie de cambios físicos, y digo “sufrimos” porque, quisiéramos tener piel de bebé toda nuestra vida y cuando notamos que ya no es así, nos cuesta aceptarlo, aceptar que nos salgan granitos, que se abran los poros, que como consecuencia de los granitos se manche la piel, aparezca la flacidez, en algunos casos se reseque o en otros sea muy grasosa, en fin… El punto es que todo esto lo “sufrimos”, pero yo prefiero decir, lo guerreamos en silencio, en casa, buscando tutoriales en youtube de cuanta mascarilla se les ocurra, de cuanto tip o producto que nos recomienden y deseamos con todas las fuerzas dormirnos y amanecer con la piel “perfecta”. (Pasa en hombres y mujeres) 《Por mi parte, ya tengo 24 años y si, aún me salen granitos cual adolescente, tengo manchitas, ojeras, arruguitas, tengo la sonrisa torcida pero fue por un accidente (no es que me ría creída, como me dijeron un día)😂 pero me amo y se que Dios me ama, amo mi narizota, mis ojos enormes, mi piel, mis cejas😍, todo de mi. (Trato de cuidarme, hacer ejercicio y aquí entre nos ya hablé con un dermatólogo para que trate mi piel)》 Ahora… pocas veces nos preocupamos de esta misma manera por nuestra alma, por esa gran parte de nosotros, lo que realmente nos da el valor, lo que nos hace diferentes, nuestra esencia está allí y aún así a veces la descuidamos, descuidamos nuestra relación con Dios, dejamos entrar sentimientos feos, tristeza, amargura, etc. (En una ocasión una persona muy sabia me enseñó que cuando alguien realmente nos ama es porque nos ha visto de adentro hacia afuera, se enamorará perdidamente de nuestra alma, de nuestra esencia, nuestro corazón, nuestros sueños e ideas locas, de nuestra creatividad, de la manera en que hablamos de algo que nos apasiona, del amor que irradiamos y de la manera en que amamos.) ¡Si!, por supuesto nuestro físico puede atraer, PERO créeme, cuando tienes claro qué es lo verdaderamente valioso en una persona, el físico termina por ser solo algo más que amar de ti. 💛
Con amor, Lu.